Cuentan por ahí, que en sus mejores tiempos, un poderoso e importante león, se lucia ante todos como la esencia de su entorno, el rey de los de su selva, una selva muy especial pues solo estaban quienes desde cachorros aspiraban a semejante imagen, la manada de leones era inmensa, el rugir de uno era el rugir de sus lideres, sus lideres eran imponentes, enérgicos y sabían imponer sus voluntades, usaban para ello su poder, su condición de reyes y dominaban a los que se creían superiores pues no era un juego su imagen, su honor y sus virtudes, un extraño fenómeno ocurrió, cuando la manada decide apoyar a un león rojo, muy rojo pero que astutamente se hizo pasar por azul, este villano, logro controlar esa selva entera, mas allá de las fronteras permitidas por todos los integrantes de las diferentes manadas de los distintos animales, ese individuo, pudo callar el rugido de los antiguos lideres, dándoles cupos para el ingreso de nuevos leoncillos, dóciles y mudos, locos por asumir los lugares de los verdaderos leones, sólo tenían que tener apagado su rugido y renunciar a sus virtudes adquiridas tras largos años de preparación, después de muchos años, los nuevos y silenciosos miembros, avanzaban en su dominio, conseguían lo que buscaban, para el león villano, era tremendamente complaciente, ver como alimentarlos a media era mas que suficiente, ya era casi seguro controlarlos a todos pues ni los nuevos, ni los viejos integrantes tenían la fuerza para rugir, para exigir respeto porque fueron vulnerados en sus condiciones de reyes, estos miembros antiguos y sus dirigentes permitieron que ocurriera lo peor, callar, no rugir y no hacer valer tu dignidad se paga con deshonor, humillación y hambre, hoy todos los nuevos y los viejos leones, son vestidos de ratas inmundas y son tratados como tal porque así lo permiten, porque se siguen negando a reconocerse como leones, como reyes y hacer del honor de la dignidad su fortaleza, porque no se es león por las melenas o por ser mas grandes que las ratas, se es un león porque tu rugido atemoriza al mas grande, al mas pintado y tu poder no espera por permisos o favores, el león verdadero, actúa, busca, consigue e impone su voluntad, el verdadero león, debe seguir al líder que se gane ese puesto de aguerrido, porque no es un falso, ese líder es el que conduce por los mejores senderos y trae las mejores fortunas, no se puede reprochar a los que hoy les dirigen como ratones tras las migas y entre las aguas negras, solo con el rugir verdadero y con las actitudes de reyes y poderosos dejaremos de vestirnos como ratas.
Me disculpan los colegas si se ofenden con los de vestidos de ratas, que me disculpe el gobernador si le llamo villano, que me perdonen los sindicalistas si de alguna forma les toco en este relato de unos minutos vagos.
