Es común, ver en estas épocas del mundo cibernético y de crisis humana, de valores y capitales de esta nación, a maestros o profesores asignando trabajos de investigación, con el acostumbrado copia y pega, cuadrando exposiciones para que los alumnos hasta del primer grado expresen sus conocimientos, todos con sendas láminas y maquetas dignas de ingenieros en sus últimos semestres, siempre en mi carrera como docente, me preocupe por centrarme y tratar de educar al alumno y no a sus encargados en el hogar, cientos viven de cobrar por hacer tareas, miles se destrozan como bachilleres por pagar en lugar de aprender, niños que lloran por que sus trabajos son feos delante de los que sus compañeros, aun sin saber cómo se hacen o de que tratan, entregan verdaderas maravillas en miniatura, el maestro no evalúa en ocasiones ese contenido sino "el gran gasto que ocasionó su asignación, nunca supe asignar una exposición, sin antes enseñar los pasos previos, durante y después de la misma, nunca, asigne una lámina, sin antes enseñar en la misma aula a hacer esas láminas, testigos tengo en esta red de como los enseñé antes de asignarles alguna actividad, todo trabajo a computadora, tenía que llevar su borrador con la letra de cada participante, sus contenidos eran compartidos y explicados en clases y así cantidad de cosas que hoy no veo en mis queridos colegas, muy actualizados en contenidos programáticos según estándares internacionales y muy autóctonos, pero muy lejos de su entorno crítico, de una realidad que exige la adaptación de los principales elementos del proceso educativo, como digo siempre, las ganas de enseñar, deben juntarse con las ganas de aprender y no las astucias de padres con ganas de hijos de notas brillantes o alumnos con ganas de padres que les hacen todo, se necesitan padres preocupados por los aprendizajes, hijos preocupados por superarse y maestros preocupados por enseñar a sus alumnos y a evaluar lo aprendido de verdad. viernes, 9 de diciembre de 2016
Mis queridos y desactualizados Colegas
Es común, ver en estas épocas del mundo cibernético y de crisis humana, de valores y capitales de esta nación, a maestros o profesores asignando trabajos de investigación, con el acostumbrado copia y pega, cuadrando exposiciones para que los alumnos hasta del primer grado expresen sus conocimientos, todos con sendas láminas y maquetas dignas de ingenieros en sus últimos semestres, siempre en mi carrera como docente, me preocupe por centrarme y tratar de educar al alumno y no a sus encargados en el hogar, cientos viven de cobrar por hacer tareas, miles se destrozan como bachilleres por pagar en lugar de aprender, niños que lloran por que sus trabajos son feos delante de los que sus compañeros, aun sin saber cómo se hacen o de que tratan, entregan verdaderas maravillas en miniatura, el maestro no evalúa en ocasiones ese contenido sino "el gran gasto que ocasionó su asignación, nunca supe asignar una exposición, sin antes enseñar los pasos previos, durante y después de la misma, nunca, asigne una lámina, sin antes enseñar en la misma aula a hacer esas láminas, testigos tengo en esta red de como los enseñé antes de asignarles alguna actividad, todo trabajo a computadora, tenía que llevar su borrador con la letra de cada participante, sus contenidos eran compartidos y explicados en clases y así cantidad de cosas que hoy no veo en mis queridos colegas, muy actualizados en contenidos programáticos según estándares internacionales y muy autóctonos, pero muy lejos de su entorno crítico, de una realidad que exige la adaptación de los principales elementos del proceso educativo, como digo siempre, las ganas de enseñar, deben juntarse con las ganas de aprender y no las astucias de padres con ganas de hijos de notas brillantes o alumnos con ganas de padres que les hacen todo, se necesitan padres preocupados por los aprendizajes, hijos preocupados por superarse y maestros preocupados por enseñar a sus alumnos y a evaluar lo aprendido de verdad.
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